Vaquita marina, al borde de la extinción; quedarían 10 ejemplares

Por Ana Hernández

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Expertos del Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional estiman que la población de vaquita marina, único cetáceo ciento por ciento mexicano, está prácticamente extinto, pues estiman una población inferior a 10 ejemplares, incluyendo tres crías.

“La vaquita marina está al borde crítico de la extinción por tan bajo número de ejemplares y esto no es más que el reflejo de la falta de vigilancia y la impunidad que se vive en el Alto Golfo de California debido a la pesca ilegal de totoaba”, asegura Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica.

La principal amenaza de la vaquita marina es la pesca ilegal de totoaba, primer eslabón de un negocio multimillonario que involucra a México, Estados Unidos y China.

En Asia, algunas personas atribuyen a la vejiga natatoria de la totoaba (también conocida como buche), poderes curativos, por lo que llegan a pagar hasta 100 mil dólares por una sola pieza.

De esta manera, la pesca de la totoaba es la razón principal de la situación tan crítica en que se encuentra la vaquita marina, pues ambas especies se localizan en la misma zona del Alto Golfo de California y al ser de tamaño y peso similar, quedan atrapadas en las mismas redes.

«A pesar de que hay presencia de la Marina, CONAPESCA y el Ejército, el tráfico de totoaba continúa y debido a esto la población de vaquita marina se ha visto disminuida drásticamente”, agrega Alejandro Olivera

En mayo de 2020, el estimado era de hasta 17 ejemplares. Pero un año después solo se estiman una decena.

El nuevo cálculo se hizo a partir de siete avistamientos en la llamada zona de “Tolerancia Cero” (entre San Felipe, Baja California y el Golfo de Santa Clara, Sonora) registrados del 2 de septiembre al 27 de octubre de 2019 a bordo de barcos del Museo de la Ballena y la organización Sea Shepherd.

Expertos critican que el gobierno de México no se involucre y sea omiso con la problemática del Alto Golfo. Uno de los grandes pendientes es reanudar la extracción de redes fantasmas: miles de kilómetros de mallas que dejan los pescadores ilegales dentro del mar y que arrasan con toda la fauna.

«Con la pesca ilegal de totoaba se quedan muchas redes abandonadas, hay unas que no se pueden recuperar y representan un riesgo potencial para la vaquita marina. Hay decenas de cientos de kilómetros de redes en el hábitat de la vaquita”, afirma el biólogo Alejandro Olivera.