Seguiremos comiendo “gato”

Por Luis Rodmun

Si has comido filete de huachinango, torta de bacalao o una tostada de marlin es posible que hayas deglutido otro pescado de menor precio y calidad.

En marzo de 2019, OCEANA, la organización internacional más influyente centrada en la conservación de los océanos para incrementar la biodiversidad y abundancia marina, publicó los resultados de una investigación de sustitución de pescados.

El estudio llamando Gato x Liebre, presenta la evidencia científica que comprueba lo que algunos especialistas del sector pesquero sospechaban: la sustitución de especies en la venta de pescado en México.

La investigación mostró por primera vez pruebas contundentes y dimensionó al fenómeno de la sustitución de especies, y se comprobó que, las pescaderías, supermercados y restaurantes analizados en esta investigación vendieron “gato por liebre”.

Esta iniciativa puso los reflectores al fenómeno y empezar a dimensionar el problema entre autoridades y todos los que participan en la cadena, es decir, desde el pescador hasta el comensal que tiene en su plato un filete de pescado.

¿Pero en esa ruta del mar a la mesa en dónde está el engaño? La respuesta es que no se sabe con certeza. Puede ser un error inconsciente y no recurrente, un fraude deliberado y permanente; unas veces puede ocurrir en el transporte, en las plantas de procesamiento, en el departamento de compras, en el mercado, en la cocina del restaurante, etc.

Lo que sí se sabe es que este fenómeno es resultado del desorden de este sector. OCEANA considera que, si el gobierno federal del presidente López Obrador quiere convertir a la pesca y la acuacultura en un sector estratégico para la seguridad alimentaria de México, tiene que darle el nivel y seriedad que merece.

La investigación arrojó que el marlin, el pescado más emblemático del Pacífico, registró una sustitución del 98 %.

Los investigadores de OCEANA detectaron que 31 % de las casi 400 porciones de pescado analizadas en restaurantes, supermercados y pescaderías en Ciudad de México, Mazatlán y Cancún, no correspondían con el nombre de venta.

Este fenómeno impacta en nuestros bolsillos ya que, en muchos casos, se paga un producto de un precio que fue sustituido por uno de mucho menor precio y calidad.

También afecta a los productores honestos y responsables, que sufren de la competencia desleal con la sustitución.

Este fraude impacta al sector pesquero en toda la cadena de producción, y es que la falta de trazabilidad provoca que los productos pesqueros ilegales se mezclan con los legales, e impacta nuestro derecho a decidir lo que comemos.

Sin reglas de etiquetado con más información para el consumidor, sin una política de trazabilidad que sea obligatoria y sin una lista oficial que diga qué nombre le podemos dar a qué especies seguiremos comiendo “gato”.

TIBURÓN POR BACALAO

Ya casi en Navidad, periodo del año en que se consume bacalao, especie que comúnmente es sustituida por tiburón, OCEANA también realizó una investigación sobre este engaño.

El estudio, publicado en noviembre del año pasado, arrojó que en la Ciudad de México el 31.5% del bacalao que se vende en restaurantes, supermercados y pescaderías es en realidad tiburón o tilapia.

Luego de analizar por el método de identificación genética de ADN el bacalao que se vende en 44 establecimientos de la CDMX, entre los que se encuentra el Mercado de la Nueva Viga, el segundo mercado de pescados y mariscos más grande del mundo, así como los restaurantes más tradicionales de la capital del país dedicados a la venta de tortas de bacalao. Se trata de una muestra representativa que retrata los patrones de comercialización del Bacalao que se vende y consume en la capital mexicana.

Bacalao a la vizcaína en baguette | Cocina Fácil

De acuerdo con OCEANA, en el caso de los establecimientos donde se detectó el fraude se descubrió que en el 66% de los bacalaos analizados se trató de mantarrayas y tiburones; en 28% eran pescados como el mero, esmedregal, robalo y merluza y en un 6% se trató de tilapias.

Este fraude que se da con el Bacalao no sólo tiene repercusiones económicas para el consumidor, sino que también afecta la salud de los mares.

En el caso de los tiburones, el estudio revela la venta de especies amenazadas, vulnerables y en peligro, de acuerdo con la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Entre los tiburones amenazados identificaron al cazón mamón, tiburón toro y tiburón coralino. Como tiburones vulnerables detectaron al tiburón de puntas negras, tiburón zorro y tiburón sedoso. Y más grave aún fue encontrar a un tiburón en peligro el tiburón martillo. Todas especies que ayudan a mantener la salud del océano.